LA FACTURACION ELECTRONICA EN EL PERU

En un mundo globalizado, las empresas vienen adoptando nuevas formas de hacer negocios y la tecnología adquiere cada día un rol más importante. Sin embargo, lo que se mantiene constante es la obligación de documentar las operaciones relacionadas con las compras o ventas de los bienes y servicios. En ese ámbito, las nuevas Tecnologías de Información y Comunicaciones (TIC) han permitido cambiar los procesos tradicionales a partir de los cuales las empresas llevan a cabo sus negocios, lo cual se pone de manifiesto desde la implementación de una simple página web informativa hasta la interacción integrada de las operaciones comerciales con sus proveedores y clientes, lo cual conocemos como comercio electrónico.

En esa línea, en la gran mayoría de los países de Latinoamérica, la Administración Tributaria ha venido impulsando la implementación de la factura electrónica, que va desde planteamientos voluntarios hasta totalmente obligatorios para las empresas. En dichos países, se han considerado alternativas gratuitas para las pequeñas empresas a efectos de que puedan emitir sus facturas de manera electrónica sin costo alguno, salvo el del uso del Internet. Incluso, ahora es posible emitirlas desde los teléfonos celulares inteligentes mediante aplicativos denominados “apps”. Otro aspecto que tiene igual importancia que la factura electrónica es la cada vez más creciente obligación de llevar libros electrónicos, sobre todo, los relacionados con las ventas y compras que realizan las empresas. Sobre la base de la información de las facturas y de los libros electrónicos, las Administraciones Tributarias han planeado implementar de manera masiva las denominadas “fiscalizaciones electrónicas” a un nivel sin precedentes en la historia.

En el Perú, el número de emisores electrónicos en el Perú creció un 72% a lo largo del 2018, pasando de los 216,628 emisores autorizados en el 2017 a los 372.324 autorizados en 2018, según la Sunat.

También aumentó el número de emisores nuevos un 86,6%, pasando de los 83.437 nuevos emisores de 2017 a los 155.696 en 2018.

Por otra parte, al finalizar 2017 la Sunat había recibido 2.445,8 millones de comprobantes de pago electrónicos. Finalizando el 2018 esa cifra ha aumentado hasta sobrepasar los 3.231 millones.

Es decir, se han emitido unos 800 millones de comprobantes de pago adicionales este año; suponiendo un incremento del 32,2% respecto al 2017.

Ventajas de la emisión electrónica

Las principales ventajas de la emisión electrónica de los comprobantes de pago, tanto para el emisor como para el receptor electrónico, son las siguientes:

  • Simplificación del proceso de emisión de facturas reduciendo los costos y tiempos del proceso de facturación.
  • Ahorro de tiempo en el transporte y en el costo del transporte de los comprobantes de pago físicos
  • Eliminación del costo de impresión, tiempo de impresión y costos de almacenaje de los comprobantes de pago físicos
  • Importante impacto ecológico positivo que se generará con el uso de la factura electrónica, en la medida que no hay necesidad de usar el papel para las millones de operaciones comerciales que se realizan anualmente.
  • Cumplir con las normas que establece la SUNAT, pues al ser un documento virtual, simplemente se debe llenar la información. No hay lugar a equivocaciones.

Las principales ventajas de la emisión electrónica de los comprobantes de pago, para la Administración Tributaria, son las siguientes:

  • Información disponible en medio electrónico, lo cual permitiría realizar procesos de fiscalización mucho más eficaces, ya que se disminuyen las posibilidades de documentación tributaria falsa, como, por ejemplo, la doble facturación o facturas clonadas, y, por ende, se puede generar una mayor recaudación fiscal.
  • Se genera la posibilidad de desarrollar herramientas para la planificación de las auditorías fiscales mediante la aplicación de modelos de riesgo.
  • Permite avanzar con la implementación de la declaración jurada sugerida del impuesto general a las ventas.
  • Contar con información consolidada de los clientes.

Recientemente, la Sunat amplió al 1 de marzo del 2019 el plazo para aquellos contribuyentes que debían sumarse a la factura electrónica el 1 de noviembre de 2018.

La obligación afecta a más de 60.000 contribuyentes, aquellos que registraron ingresos mayores o iguales a 150 UIT durante los periodos tributarios correspondientes a los años 2016 y 2017. Ellos gozaran de la prórroga para adaptarse al Sistema de Emisión Electrónica de comprobantes de pago electrónicos.

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